Una fotografía regional de capacidades
La cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), preparada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA), analiza los ecosistemas de IA de 20 países. La nota de CEPAL indica que esta edición también compara un conjunto seleccionado de indicadores con Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur; esa comparación externa no forma parte de las puntuaciones del índice.
El mensaje central es que la conectividad sigue siendo necesaria, pero ya no basta. También importan el acceso a capacidad de cómputo, la adopción empresarial y la puesta en práctica de las estrategias nacionales. En la clasificación del ILIA, Brasil, Chile y Uruguay aparecen en el grupo pionero; diez países están en el grupo de adoptantes y siete en el de exploradores. Las categorías no deben leerse como una competencia, sino como una forma de comparar capacidades y necesidades distintas.
Infraestructura y adopción empresarial
CEPAL señala que Brasil concentra el 87,7% de las GPU y el 92% de la capacidad de procesamiento regional considerada por el estudio. Esa concentración ayuda a explicar por qué el acceso a computación es una brecha importante: entrenar o ejecutar sistemas avanzados requiere capacidad física, electricidad, refrigeración, conectividad y equipos técnicos. El informe no dice que los demás países carezcan por completo de infraestructura; muestra que la capacidad incluida en su medición está distribuida de manera muy desigual.
En el sector empresarial, el índice estima que adopta inteligencia artificial el 27,6% de las empresas grandes, el 12,8% de las medianas y el 6,8% de las pequeñas. CEPAL aclara que estos resultados provienen de un modelo econométrico, porque la mayoría de los países no tiene estadísticas oficiales comparables para ese uso. Es una señal sobre diferencias por tamaño, no un conteo directo de todas las empresas ni una encuesta homogénea de cada mercado.
Estrategia no siempre significa ejecución
El comunicado reporta que el 85% de los países analizados tiene una estrategia nacional de IA vigente o en desarrollo y que el 75% cuenta con una institución formalmente encargada de liderar la agenda. Aun así, solo Brasil y Colombia tienen presupuestos explícitamente asignados entre sus aparatos nacionales. Esa distancia entre planes y recursos es relevante porque las políticas necesitan financiamiento, responsables y mecanismos para medir si se implementan.
El ILIA agrupa factores habilitadores —como infraestructura, conectividad, datos y talento—, investigación y adopción, y gobernanza. Ese marco evita reducir la preparación de un país a una sola cifra de acceso a internet o a la existencia de un plan oficial. La cooperación regional también puede servir donde la escala nacional resulte limitada, por ejemplo en investigación, cómputo, formación avanzada y participación en estándares.
Cómo leer el índice desde República Dominicana
Las cifras son regionales y no constituyen una calificación automática de cada pyme ni un diagnóstico de una empresa dominicana. Además, CEPAL advierte que los resultados de 2026 no son plenamente comparables con ediciones anteriores: cambió la metodología, se incorporaron nuevos subindicadores y la cobertura pasó de 19 a 20 países.
Para una organización del Caribe, el valor práctico está en transformar el debate sobre adoptar IA en preguntas verificables: ¿hay energía y conexión suficientes?, ¿el equipo sabe evaluar los resultados?, ¿los datos están ordenados?, ¿la herramienta resuelve una tarea prioritaria?, ¿existe una persona responsable de revisar cambios importantes? Estas condiciones ayudan a decidir qué probar antes de invertir, sin suponer que las cifras regionales describen por igual cada realidad local.
Jarvis RD publica más recursos sobre transformación digital y automatización para empresas en su blog. La conversación sobre IA no se limita al modelo elegido: también trata de capacidades, presupuesto, datos, talento y supervisión.
El índice organiza la conversación en tres dimensiones: factores habilitadores, como conectividad, infraestructura, cómputo, datos y talento; investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza, que incluye visión estratégica, instituciones y vínculos internacionales. Así se puede ver por qué un país puede tener una estrategia formal y, a la vez, enfrentar límites de presupuesto o disponibilidad de personal especializado.
La comparación con cinco países fuera de la región se basa, según CEPAL, en un grupo seleccionado de indicadores y no cambia las puntuaciones del ILIA. Por eso, no es correcto usarla como una tabla completa que declare qué país es mejor en todo. La cifra de adopción empresarial también debe leerse con su nota metodológica: es una estimación econométrica, no un censo comparable de todas las compañías.
La cooperación regional puede ser práctica cuando la inversión necesaria supera la escala de un solo país. Compartir investigación, formación, capacidad de cómputo o criterios de gobernanza puede ayudar a reducir duplicación de esfuerzos. Para una empresa, la pregunta inmediata sigue siendo más pequeña: qué tarea se automatizará, qué información requiere y quién puede revisar los resultados antes de tomar decisiones.
**Fuente:** CEPAL — ILIA 2026: América Latina y el Caribe deben apropiarse de la inteligencia artificial, 20 de octubre de 2026.
